viernes, 14 de agosto de 2015

Sala de los Azulejos en los Reales Alcazares


 Cuenta la leyenda que el Rey Don Pedro I llamado el Cruel, estaba casado con Doña Blanca de Borbón, con la cual, desde su boda hasta que fuera enclaustrada, solo consumó dos días.

El monarca se enteró que Doña Blanca mantenía relaciones sexuales con su hermanastro Don Fadrique, al que mandó a llamar a los Reales Alcázares de Sevilla para, en un principio hablar con él.

Una vez allí, ambos tuvieron un enfrentamiento. Don Pedro, en un momento de rabia, de frialdad y crueldad, dió muerte a su hermanastro (teniéndose connotaciones históricas del despiadado y sangriento asesinato), al que tuvo que rematar con una daga, ya que agonizante, no terminaba de perecer.

Según cuenta la leyenda, la sangre de Don Fabrique, cayó en el suelo de mármol que, encontrándose en bruto y sin pulimentar, absorbió toda quedando manchado el suelo hasta hoy

Quienes eran las Cigarreras


El símbolo por excelencia de la Fábrica de Tabacos de Sevilla fueron las cigarreras , muchas de ellas vivían en Triana. Vivían en los corrales de vecinos y para llegar a la Fábrica de Tabacos y no dar la vuelta por el puente de Triana, cruzaban el río en barca desde el llamado “Embarcadero de las Cigarreras”.



A principios del siglo XIX se puso de moda el consumo del “tabaco de humo” en vez del rapé por lo que la divulgación del cigarrillo hace que se necesite mucha mano de obra.
 Inicialmente se contrataron hombres, pero luego se emplearon mujeres ya que trabajaban igual y se les pagaba menos. 

Los menores costos unido a los buenos resultados del trabajo femenino, hizo que se contratasen, por primera vez en Sevilla, mujeres para la fabricación de cigarros. Esta mano de obra llegó hacia finales de siglo a más de 5.000 operarias.

Este personal femenino (inusual para la época por la poca industria que había en la zona), sus circunstancias y su comportamiento hacen que se cree en torno a ellas un mito tópico cubierto de folclore, cuya máxima expresión se recoge en la ópera Carmen.

De pronto había mujeres, que ganaban su dinerito y del que podían disponer. No tenían que depender de un hombre, ni llegado el caso, conformarse con cualquiera. Esto era nuevo.

Esta situación y el cambio que estaba generando debió molestar a cierto sector social, más si cabe cuando llegado un punto ellas adquirieron conciencia de grupo y llegaron a ser un grupo de presión importante (cuando se pusieron en huelga) obligando al poder político del momento a tener en cuenta sus reclamaciones .
 De modo que entre unas cosas y otras, creció  en torno a ellas una leyenda o fama de mujeres de dudosa reputación.



Santa Ana y su Velá


 La Velá de Santa Ana tiene su origen en la romería que tenía lugar en la Parroquia de Santa Ana desde finales del siglo XIII en honor a la patrona del barrio y que tenía antiguamente como acontecimiento central la procesión. El culto a la Santísima Patrona de Triana Nuestra Señora de Santa Ana según el rito ancestral castellano, consistía en sacar a la imagen alrededor del templo, siendo velada toda la noche.

De modo que fueron los cultos religiosos el motivo de esta costumbre que ha dado orígenes a la Velá y que actualmente se mantienen.

 El culto a la Señora Santa se remonta a la época de Alfonso X, “El Sabio”, cuando al padecer el Rey una grave enfermedad en los ojos, acudió a los remedios divinos intercediendo a la Señora, prometiendo que si le devolvía la salud le erigiría un templo en su nombre como así fue. 
 La veneración y devoción a la Señora Santa Ana alcanzó tal esplendor que desde el Aljarafe venían a postrarse ante la Ella.
 Santa Ana es Patrona de las Almas Piadosas, Protectora de las mujeres que no pueden tener hijos y de las abuelas.


Todas estas manifestaciones religiosas dieron origen a que los vecinos festejaran con jolgorio el día de la Santa, siendo velada desde las doce horas del día de Santiago hasta el atardecer del día de su onomástica.


Esta fiesta familiar, en un principio alrededor del Templo, fue alcanzando fama, ya que venían vecinos de toda Sevilla y llegando su popularidad hasta hoy.

jueves, 13 de agosto de 2015

La magia de el Costurero de la Reina


El Costurero de la Reina es uno de los edificios más singulares de Sevilla y tiene el don de generar preguntas en la mente de todos los que lo contemplan por vez primera. Más de uno, sorprendido por su ubicación y su estilo arquitectónico, seguro que se habrá cuestionado cómo ha llegado hasta allí, pues a simple vista parece extraído de una historia caballeresca o de un cuento de hadas, dando la sensación de que se hubiera teletransportado desde la época medieval hasta nuestros tiempos sin sufrir desperfectos. Pero no, este edificio no es tan antiguo.
                                                     
Fue un encargo del Duque de Montpensier al arquitecto Juan Talavera, quien consiguió terminarlo allá por el año 1893. En aquel momento estaba muy de moda en Europa imitar estilos arquitectónicos anteriores como el románico, el gótico o el mudéjar, y el Costurero de la Reina, ese coqueto y  minúsculo castillo coronado por llamativas almenas y pintado con franjas horizontales de tonalidades crudas y rojizas que está situado en la Glorieta de los Marineros Voluntarios, es un buen ejemplo de ello.


Costurero de la Reina. Sevilla¿Pero por qué se llama así? En realidad, su nombre oficial es el de Pabellón de San Telmo, pero todo el mundo lo conoce por el Costurero de la Reina gracias a la leyenda, que asegura que la Reina María de las Mercedes, debido a su delicado estado de salud, acudía a este lugar para tomar el sol, coser durante horas junto a sus damas y leer las cartas de su amado Alfonso XII. Sin embargo, este relato no está ni mucho menos documentado, ya que la Reina murió de tifus a temprana edad unos quince años antes de que construyese este pequeño palacio, que hoy se utiliza como Oficina de Turismo. Por tanto, todo hace indicar que esta versión novelesca fue fruto de la imaginación de sus coetáneos. Pese a todo, en la ciudad se sigue transmitiendo de generación en generación, quizás porque el edificio en sí mismo evoca más a la fantasía que a la realidad.



La Virgen del Pilar,patrona de Sevilla


Muchos piensan que la patrona de Sevilla es la Virgen de la Hiniesta, y otros  que es la Virgen de los Reyes. Por los años 40, unos siete años después de la muerte y resurrección de Jesucristo, salió de Roma el Apóstol Santiago, quien ya habia recorrido Palestina, Tiro, Sidón, Grecia e Italia, predicando el Evangelio. Desde Roma se dirigió a España, la más importante y rica región de la Bética, embarcó para Sevilla, a donde llegó e inició su evangelización.Reunió un pequeño grupo de prosélitos, a los que bautizó. Nombró por jefe y Obispo a un hombre honesto y misericordioso, a quien por su piedad bautizó con el nombre de Pio.


Este Pio era de profesión escultor, y había nacido en Massia, un puertecillo de pescadores en la orilla del rio, entre los pueblos que hoy llamamos Puebla del Rio y Coria del Rio. Este hombre era buen artista y se ganaba bien la vida haciendo esculturas para el adorno de los suntuosos edificios que se construian en Hispalis o Sevilla, y en su vecina Itálica. Seguramente si se estudian las firmas o marcas de las esculturas romanas que hay en los museos de Itálica y Sevilla, podrá hallarse en alguna de ellas la firma de Pio, escultor y primer Obispo de Sevilla.

La Cucaña


Durante la Velá de Santa Ana, fiesta popular que se celebra en el mes de julio en la orilla derecha del Guadalquivir, la orilla del Triana, los trianeros, ahora repartidos por los nuevos arrabales, vuelven a su antiguo barrio para mostrar su naturaleza nunca perdida , engalanando al río y ocupando su orilla con las casetas donde se asan sardinas, se comen avellanas verdes, se bebe vino o cerveza, se canta, se baila… En las tardes, cuando el calor de la ciudad parece que comienza a diluirse en su propio sofoco, las aguas del río son tomadas por decenas de jóvenes que se refrescan y comienzan a organizarse para participar en “La Cucaña”.La Cucaña es un antiguo juego-concurso que ha persistido hasta nuestros días y en la que participan los jóvenes trianeros demostrando sus habilidades sobre un poste encerado en cuyo final se  coloca una bandera que es necesaria coger para llevarse el premio.

Cucaña quiere decir  palo ensebado, es un juego consistente en escalar, trepar, marinear sólo con la ayuda de brazos y piernas por un poste vertical u horizontal de aproximadamente 5 metros, que suele estar alisado o embadurnado con alguna sustancia resbaladiza, hasta atrapar el premio, el poste se coloca horizontalmente sobre la proa de una barcaza en el río y los participantes deben caminar sobre el poste evitando caer al agua, hasta alcanzar el premio



La Calle del Duende


Al terminar la guerra  entre Inglaterra y Francia, que se libró en España y a la cuál llamamos " Guerra de la Independencia", al avanzar los ingleses y tropas españolas por Triana, expulsando a los franceses y a las tropas españolas afrancesadas hacia Alcalá de Guadaira, se produjo un encuentro en un terreno comprendido entre el hospital de la Cruz Roja de Triana y la Cava, hoy llamada Pagés del Corro, en unas huertas que en aquel entonces se llamaban " El Matillo alto". En uno de aquellos callejones de las huertas quedó muerto un oficial francés. Pasado un tiempo, ya terminada la guerra, se comenzó a edificar aquella zona formándose una calle. Los primeros vecinos observaban que a determinadas horas salía un hombre, recorría la calle y volvía a entrar en la casa de dónde saliera. Pronto los vecinos empezaron a manifestar su temor deduciendo que por las noches salía el espíritu de aquel oficial francés que murió en el último combate. Los vecinos acudieron al convento de San Jacinto para pedir a los frailes que hicieran algo para que aquella ánima en pena abandonase el lugar. Pero los exorcismos, procesiones, etc, no sirvieron de nada pues los vecinos seguían encontrando al "fantasma" muchas noches. Por este motivo aquella calle nueva recibió el nombre de Calle del Duende.



Pasados los años volvió a  aparecer el "fantasma" del oficial francés, que no había muerto, y que, recogido por una caritativa joven , había vivido oculto en la casa, dónde tuvo varios hijos con su protectora. Se casaron y ya el francés pudo hacer vida normal, pudiendo salir de día y no de noche.La calle siguió llamándose así hasta 1890, ahora se llama Ruiseñor, y es la primera que encontramos a la izquierda pasando Pagés del Corro.